Astronautas, cosmonautas, taikonautas y ...
La batalla por definir la nueva hegemonía en La Tierra está caliente: la debacle financiera, económica, política y hegemónica estadounidense está siendo aprovechada por la impostura de Rusia, la vieja y conservadora Europa, el músculo chino y la incertidumbre de las potencias emergentes. Como siempre, esta guerra se extrapola al escaparate del espacio, más allá de la vieja confrontación de la Guerra Fría, con los mismos agentes que pelean por el dominio aquí abajo. Hasta hace pocos años sólo Estados Unidos y Rusia tenían autonomía suficiente para enviar a sus astronautas o cosmonautas, respectivamente, a sus paseos espaciales en sus propios vehículos de transporte. Ahora China es la tercera potencia espacial con cacharro orbital propio para vuelos tripulados por sus taikonautas.Sin embargo, los paseos espaciales no sólo son objeto del pulso mundial, sino también como destino turístico de unos pocos (¿turisnautas?, ¿millonautas?, ¿?) gracias a la falta de liquidez de la Agencia Espacial Rusa y de operadoras orbitales como Virgin Galactic, la cual tiene previsto realizar vuelos espaciales a finales de 2009 al módico precio de 200.000 dólares. Sin irnos tan lejos, en Barcelona (que podría alojar un futuro aeropuerto espacial) reside el único agente espacial autorizado para comercializar las locuras orbitales de Richard Branson en España (y Andorra).
Porque, como dijo Arthur C. Clarke, donde quiera que haya algo extraño, algo bello o algo nuevo, la gente querrá verlo.




¿O a mamá?













