
Mmm, a ver… ¿Cómo podría intentar convencer a mis amigos para que se tragaran una serie de 22 capítulos que cuenta el día a día del equipo de fútbol americano de un instituto en un pueblo perdido de Texas? Puf, va a ser realmente difícil… Supongo que a Rfa. y Alis, que son muy cinéfilos, les hablaría de lo jodidamente bien rodada que está, de que gracias a su fotografía hiperrealista y al efecto cámara en mano la serie tiene un tono semi-documental que recuerda al mejor cine indie de los 90, cuando hablar de cine indie no sonaba estúpido. A JA, que ha sido actor, le hablaría de un reparto perfectamente conjuntado y con libertad para improvisar, y le diría que se fijara, por nombrar a alguien, en las interpretaciones de Adrianne Palicki o Zach Gilford, tan capaces de pasar de la fuerza a la fragilidad más absolutas y viceversa en cuestión de segundos. A Anadja, que es más mitómana, le intentaría vender a personajes como Lyla Garrity o Tim Riggins. Le diría que es posible que Riggins le traiga a la cabeza en algún momento a cualquiera de esos personajes que van lanzados como trenes hacia la autodestrucción y que tanta huella dejan. ¿Debería nombrar a River Phoenix o a James Dean? No sé, quizás sean tontadas mías. O quizás cuele.
Creo que a Magapola, que le gusta mucho la literatura, le hablaría del halo trágico de muchos de los personajes, intentando coger con hilos alguna referencia a Steinbeck o Kerouak por el retrato tan crudo que se hace de una América profunda y deprimida, del patetismo de un pueblo que ya sólo puede agarrarse a un equipo de críos de 17 años. Y que lo hace con una mirada cariñosa pero nada condescendiente, relatando sin juzgar, y eso es muy jodido. Mmm, y a Franceso Pasolini creo que intentaría venderle la parte política porque, sin caer en la obviedad o el panfleto, a lo largo de la serie se tratan multitud de temas sociales y aparecen como ruido de fondo cuestiones globales como la guerra de Iraq, rozando la vida de los protagonistas pero sin pasar nunca a un incómodo primer plano. Como la vida misma. ¿No es, además, el matrimonio formado por Eric y Tami una representación casera de los estereotipos republicano y demócrata? No sé, será otra estupidez mía, pero alguna vez se me ha pasado por la cabeza.
A Walter Kung Fu y a Mon&Man, que les gustan los deportes, les entraría por la épica. Que sí, que desde “Hoosiers. Más que ídolos” parece que todo lo relativo al cine de deportes ya está inventado, pero que levanten la mano si no se han emocionado alguna vez con una típica historia de superación o con una victoria agónica en el último minuto. Que a veces puede parecer tramposo o efectista, pero no hay nada de malo en que de vez en cuando ganen los buenos, ¿no? Vaya, ¿y qué hago con Mikto Kuai o Antikhristas, que no les gusta ni la televisión ni el deporte? ¡Ah, sí, la música! ¿Cuántas series hay en las que suenen Explosions in the Sky o Sparklehorse y no suenen a coartada cool tipo The O.C.? Je, je, seguro que se les ponen los pelos como escarpias cuando oigan el “Devil Town” de Daniel Johnston de fondo mientras un triste desfile triunfal atraviesa el pueblo. O que se entretienen intentando averiguar si es “Lift your skinny fists like antennas to heaven” lo que suena durante el episodio piloto. Son detalles, pero los detalles a veces son importantes, ¿no?
¿Y al resto de la gente? Puf, supongo que les diría simplemente que Friday Night Lights es la mejor serie de televisión que se estrenó el año pasado. Que vean el piloto y, si no creen que acaban de ver 45 de los mejores minutos de televisión que han visto, pues que pasen a otra cosa. Y si no, pues que golpeen el marco de la puerta y griten: “CLEAR EYES, FULL HEARTS, CAN’T LOSE!”. Ya verán qué bien.
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