martes, 22 de mayo de 2007

Suma Flamenca 2007: Son de la Frontera, Martirio, Jorge Pardo, Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Gerardo Núñez

La verdad es que para mi ha sido un fin de semana bonito, y la culpa es del festival Suma Flamenca, concretamente de las tres jornadas seguidas que he vivido de conciertos, todas ellas en el teatro Albéniz: el viernes Son de la Frontera, un grupo que desde hacía tiempo venía persiguiendo para verlos en directo, y que por fechas y sobre todo por precios no había podido ver. Con ese gran primer disco homónimo y el también inmenso Cal, su segundo, anhelaba su directo, resultado: tanto o más de lo que esperaba, imborrable el directo de Bulería del Corazón, uno de los mejores temas del primer álbum, da gusto escuchar a Raúl Rodríguez con su tres cubano, a Paco de Amparo a la guitarra, al igual que a ese gran cantaor que es Moi de Morón, Pepe Torres al baile, ¡inmenso!, y no menos importante esas palmas al compás de Manuel Flores. Todo cerrado con un gran colofón: la inmensa voz y presencia de Martirio cantando dos temas (y es que Son de la Frontera fueron músicos de ella antes de ser banda por si solos).

El sábado otro gran concierto, gran noche jazzera: batería Tino Di Geraldo, bajo eléctrico Carles Benavent, y Jorge Pardo al saxo y flauta travesera. Lo vi, por motivos económicos, en el entresuelo del teatro (demasiado alto! no puedo con mi vértigo!): enorme.

Y el domingo, finalizando los conciertos en el Albéniz, que no en el festival (hasta el 26 de mayo continuará), Gerardo Núñez, y si debo elegir una palabra que defina el concierto sería esta: emocionante. Auténtico placer escuchar a este virtuoso de la guitarra, no por su virtuosismo, que esto por si sólo no me emocionaría, sino por lo que transmite, esa fuerza, esa emoción y esa manera tan suya de tocar, que por momentos te hacía liviano (¡al vuelo!) en toda tu pesadez. Muchos nos iríamos tarareando durante minutos por las calles de Madrid abarrotadas de agua ese pasodoble final: Tabaco y Oro.

Tres días de experiencia flamenca inolvidables.

7 comentarios:

Alis dijo...

Vaya, sí que debe de haber sido emocionante...
Yo, personalmente, creo que tengo un problema de falta sensibilidad para el flamenco. No dudo de su carga emocional, que es evidente, pero no consigo que a mí me llegue del todo. Quizá si me apunto al próximo festival...

n. dijo...

Da gusto ver cómo te emocionas con estas cosas... A mí me pasa como a Alis, y estoy convencido de que entender el flamenco es como aprender una segunda lengua: puedes acabar hablándola perfectamente, pero nunca se llegan a conseguir la fluidez y la capacidad de matizar que se tienen con la lengua materna (van a distintas zonas del cerebro, tengo entendido). Yo he intentado meterme en el mundo del flamenco tirando de los clásicos (Camarón, Lole y Manuel, Manolo Caracol, etc.)y, aunque hay momentos que me emocionan sé que nunca llegaré a poder vivirlo como aquéllos que lo han mamado desde pequeños. Seguiremos intentándolo, así que no dudes en anunciar actividades como esta :)

Un saludo

Walter Kung Fu dijo...

El flamenco mola, es arte, es pasión, es sentío... Y está claro que hay un antes y un después tras presenciar flamenco en directo, ya sea cante, baile o música. No soy ningún entendido, ya quisiera yo, pero sí puedo decir que he disfrutado en mis coqueteos con el flamenco, aunque a veces se me haga un poco duro.

Como ya te comenté mikto kaui, me hubiera molado acompañarte en algún concierto. Siempre estoy dispuesto a nuevas propuestas (que sean buenas, bonitas y baratas)

PD: Camarón es nuestro Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin juntos.

Rfa. dijo...

¿Os dais cuenta? Siempre que se habla de flamenco se acaba discutiendo si se entiende o no se entiende del tema. A mí, particularmente, me rechina bastante. No me gusta que se mezclen cosas como el conocimiento con otras como la esperiencia estética. Pienso que cuando introducimos el valor "conocimiento" en la ecuación artística nos colocamos a un paso de jugar también con valores como "elistimo" o "prejuicio".
En este sentido, creo que Walter Kung Fu ha dado con la clave: para disfrutar el flamenco no hay que saber de flamenco, sino ver flamenco. O sea, que si Mikto Kuai escribe un post sobre bulerías no es porque sepa (que probablemente también), sino porque no tiene prejuicios y se mete tres días seguidos en el Albéniz.
Igual que n., cuando yo me he tragado discos de Camarón me han dado retortijones de barriga. Pero cuando he estado en un tablao y se ha improvisado un cante o un baile delante de mí, se me han puesto los pelos de punta y he sentido que aquello era realmente sobrecogedor.
Una vez más, Mikto Kuai, gracias por tus lecciones sobre apertura mental.

mikto kuai dijo...

Yo es que no entiendo mucho de flamenco, a mi me quitas a dos clásicos como son Camarón y Paco de Lucía y me quitas casi todo (aunque poco a poco voy cambiando eso). A mi lo que me emociona es la música y los músicos, tengo mis preferencias, claro, pero siempre he tratado de agrandar mi espectro musical por el puro placer de escuchar música.

Frente al flamenco creo que muchas veces cerramos la puerta antes de ver lo que hay dentro de la habitación. Creemos que no lo vamos a entender, y la cuestión no es tanto entender o hablar como materna una segunda lengua sino llegar a comunicarse. Rfa. lo ha explicado muy bien: "para disfrutar el flamenco no hay que saber de flamenco sino ver flamenco", hay que intentar despojarse de todos los prejuicios que podamos.

A veces cuando se habla de flamenco parece que estuviéramos hablando de por ejemplo polcas checoslovacas, joer, si es flamenco señores, que no nos pilla tan lejos... :-D

sintomático dijo...

En fin, iba a decir lo mismo que Alis y que n. pero entre Rfa. y mikto me he chafado. Tenéis razón. No vale la excusa del conocimiento. Lo que hay que hacer es meterte experiencia estética en vena. Pero qué difícil. Fíjate que hasta me han entrado ganas de ir al festival de cante de minas de La Unión sólo por el relato.

Lo que pasa es que mi sobrino de dieciséis años hace dos estaba intentando componer canciones raperas en las tardes de verano, todo el día con sus amigos bailando break y hace unos meses se ha vuelto flamenquista cien por cien. Que si Camarón, que si el Cigala, etc. Típica moda adolescente. Un día me puso con su móvil una canción flamenca de una amiga suya, grabada en plena calle, y tuve que pasármela con el blutuz ese, por lo emocionante que era.

Rfa. dijo...

Je, je. Ahora que Sintomático habla sobre el Festival de Cante de las Minas, me acuerdo de una historia que me contó un colega. Mi amigo estuvo allí hace un par de años para grabar un documental. Cuando volvió le pregunté qué tal, y me dijo que muy bien, pero que un día había sido incapaz de emocionarse. ¿Por qué?, le pregunté. Porque justo ese día actuaba Capullo de Jerez, me contestó, y mientras él se desgañitaba en el escenario, el público le aclamaba con gritos como "Capullo, eres el mejor" o "te queremos, Capullo". "No te imaginas lo difícil que era aguantar la risa, Rfa.", me dijo. Y entiendo a qué se refería, porque todavía hoy me parto al imaginarlo. ¡Para que luego digan que el flamenco es cosa seria!