viernes, 23 de mayo de 2008

Subtitular es delito

Desde hace ya algún tiempo, los aficionados a las series extranjeras hemos tenido en wikisubtitles a uno de nuestros mejores aliados. Como su propio nombre indica, wikisubtitles es una wiki dedicada a recopilar y ofrecer subtítulos de prácticamente cualquier serie que se emite o ha emitido, generalmente a una velocidad pasmosa y con una calidad más que aceptable. Como consumidor compulsivo de televisión inglesa y americana, siempre he sentido una profunda admiración por gente como smalleye – administrador de wikisubtitles – o los equipos de Argenteam o Solosubtítulos, gente que dedica gran parte de su tiempo a hacernos la vida más fácil y feliz a los demás sin recibir nada a cambio (altruismo, creo que se llama), que contribuye a construir el espíritu comunitario que se le supone a la Web 2.0. Por lo visto, la gente de la Federación Anti Piratería (FAP) no piensa lo mismo, y ha amenazado al peligrosísimo smalleye – un chaval de 26 años que administra wikisubtitles en su tiempo libre - con acciones legales, obligándole a cerrar la página, esgrimiendo el siguiente argumento: “la modificación de una obra audiovisual es una facultad reservada al titular de los derechos y el subtitulado de una obra supone modificar la naturaleza de la obra” (creo que algún sindrogámico nos podrá iluminar un poco al respecto). Pues vale. Es obvio que la piratería es un auténtico problema para los autores, pero también creo que se trata de un fenómeno imparable y más valdría pensar en cómo adaptar el modelo de negocio a la nueva situación que dedicarse a amenazar a pequeños bloggers o a andar por las verbenas a ver si hay suerte y alguna orquesta toca “Litros de alcohol”, por poner un ejemplo. Porque, a estas alturas, pretender que los fans nos conformemos con ver “Perdidos” casi un año después de su emisión en EEUU, a horarios imposibles e impredecibles, con un cuarto de hora de anuncios por capítulo y con un doblaje que le resta casi todos los matices, es o ser un ingenuo o un tonto de baba. Desde aquí, pues, mi apoyo total a smalleye y similares, y una recomendación: el grandioso post que se ha marcado el gran Hernán Casciari al respecto. El puto amo.

13 comentarios:

Agenda dijo...

Interesante todo esto. Yo soy una defensora de los derechos de autor, algo que parece de carca pero eque es en realidad muy imprortante, pero nunca pensé que la amenaza pudiera venir de.. los subtítulos!!! hay malos doblajes. Ah! aprovecho para hacer una pregunta que encuentro el momento (los sindrogámicos me darán la respuesta..): Qué es exactamnete una WEB 2-0? saludos

Jean Louise dijo...

Estoy alucinando con todo lo que está pasando. En el fondo, me da la sensación que estas organizaciones antipiratería están acojonadas (perdón) y disparan a todo lo que se mueve con tal de salir en los medios y meter miedo al personal, lo que resulta bastante patético. Saben que no llevan razón pero les da igual. A este paso van a pretender cobrarnos hasta por respirar (¿el oxígeno tiene copyright?)

chicoutimi dijo...

Se les fue. Por completo. Perdieron el norte.

Walter Kung Fu dijo...

Este tema de la propiedad intelectual me parece bastante complicado de resolver y más en esta época tan Web 2.0, en la que todos también subimos contenidos que se comparten. Parece que los tiempos están cambiando.

Señor-INA dijo...

Lo que tendrían que hacer las productoras es crear webs donde la gente pudiera descargarse gratuitamente las series con subtítulos o al menos poder verlas directamente via web, seguro que tendrían tráfico a la web y podrían compensarlo con publicidad. Como el modelo de prensa gratuito, hay que ir buscando formas... además... una serie de éxito es la que más espectadores tiene, la que más se comenta, y claro esto es porque gusta... pero si no nos facilitan acceder a ellas... Yo creo que el problema está en que a las televisiones españolas no les interesa que los espectadores se descarguen las series antes de que ellas adquieran los derechos... porque al final pagan por series que la gente ya ha visto... pero en fin... la piratería se va de las manos al personal... y reprimiento lo único que hacen es no hacer nada y cabrear al usuario... la solución... para cabezas pensantes...

NáN dijo...

Hay que ver, cuando eran los autores los que tenían que cobrar los derechos, morían de frío y hambre en buhardillas centroeuropeas. Pero desde que los "autores" son Compañías, todo es defender los derechos sagrados del autor.

Y preocuparse de que no se "manipule" la obra del autor.

Conste que defiendo a los autores cuando son personas físicas, pero las jurídicas, ¡ja, ja, já!

Rfa. dijo...

Yo soy de los que piensa que el mayor daño que se le puede hacer a una película es doblarla. O sea, que si estos demagogos tienen tantos escrúpulos por la integridad de las obras que supuestamente protegen, lo primero que deberían hacer es impedir que le pongan sus sucias voces encima los actores de doblaje. Con todos los respetos para los actores de doblaje, que de algo tendrán que comer.
En segundo lugar, estoy con n. cuando alaba la rapidez con la que trabaja la gente que hace subtítulos. Si yo fuese de un canal generalista, me daría vergüenza tardar un año en hacer el trabajo que hacen dos chavales en una noche.
Y por último, una advertencia para todos los carcas sin imaginación ni talento que combaten la piratería: ¡Internet acabará con vosotros, abueletes!

Anónimo dijo...

Yo creo que lo que deberíamos hacer todos es aprender inglés. Y punto.

Magapola dijo...

Yo puedo aportar un poco al tema legal de la propiedad intelectual. Efectivamente, el autor de una obra es el que decide si su obra se traduce o no (un guión en este caso). Ese derecho de decidir la traducción seguro que lo ha cedido a la productora. La productora, si quiere traducirlo para ofrecer a los fans de sus series los subtítulos, tendrá que pagar a alguien para ello. Si alguien hace esos subtítulos por su cuenta y los ofrece indiscriminadamente a todo el mundo (y eso es literal), está quitando al autor la posibilidad de cobrar por la cesión de su derecho de traducción a la productora y al traductor de cobrar por ella. Creo que a la productora es a la que menos perjudica, porque en realidad no creo que obtuviera ningún beneficio por ofrecer subtítulos (por eso no lo hace). Pero es una hipótesis.

Por otro lado en el mundo anglosajón del copyright existe un término que podría explicar un caso como este: el faire use. El tema es que en lo penal si no hay ánimo de lucro objetivo, difícilmente un juez vaya a interpretar el Código Penal en sentido estricto y no condenará a ningún particular. Otra cosa es el tema civil, donde no se piden responsabilidades pecuniarias, que tampoco creo que vaya a derivar en nada sustancioso, la verdad, porque este uso no perjudica realmente a nadie (salvo que la productora ofreciera subtítulos y creo que no lo hace, ¿no, n.?)

Yo adoro los debates en esta materia y lo considero super necesarios para lo que dice n.: que el sistema se adapte a todos los intereses: autorales, de la industria y de los consumidores. Por favor, que no solo gane uno. Pero lo que no soporto es que alguien hables sin conocimiento de causa y eso es lo que hace Hernan Casciari, porque si supiera algo de cómo funciona en este mundo globalizado el tema de los derechos de autor y del copyright, su artículo no valdría una mierda por maniqueo y demagogo.

Alis dijo...

Hombre, creo que el post de Casciari opta por la hipérbole como recurso literario, para que nos hagamos una idea de hasta dónde puede llegar este sinsentido.
Estoy de acuerdo en que no sólo debe ganar uno en esta batalla, pero también queda muy claro que nadie está defendiendo al pobre autor por altruismo.
En este caso, y puesto que la persona que está traduciendo por su cuenta y riesgo las películas no intenta lucrarse, me parece que no se puede estipular que esté dañando al autor. Es cierto que éste no recibe nada por esa traducción, pero también lo es que nadie sale beneficiado. Por lo tanto, nadie le está robando. Se trata, como sugiere Casciari, de una operación tan inocente como la de hacer una versión de un grupo que te gusta para tocársela con la guitarra a tus amigos.
Esa es mi forma de verlo. No digo que sea así en términos legales, porque yo de derecho ni idea. Sólo hablo desde el sentido común.

Magapola dijo...

La red de redes, Internet, no es equiparable, ni mucho menos, a una fiesta en tu casa con tus amigos. Es el mundo entero. Y esto no es una hipérbole.

chicoutimi dijo...

Magapola, es cierto que posiblemente seas la única que habla con auténtico conocimiento de las reglas, y no puedo contradecir una coma de lo que expresas.
Sin embargo, yo coincido con Alis en que a veces hay que recurrir al sentido común y no ser tan estricto y legalista (y me refiero por supuesto a SGAE y FAP, no a ti).
Obviamente un creador concibe una obra en su totalidad y sólo él puede alterarla. Ahora, considerar que los subtítulos que se ofrecen desinteresadamente para que otros sigan una serie suponen una alteración significativa de la obra original me parece tan excesivo como ponerle una denuncia al niño que pegó al tuyo en el patio del colegio, por mucho que la agresión física esté tipificada como falta/delito y sea punible.
Me parece a mí que se están sacando las cosas de quicio, o más bien que se sacaron hace ya tiempo y cada vez se alejan más.
No hay defensa del arte o del artista detrás de todo esto, por favor, eso lo sabemos todos, hay un peseterismo que ya huele.

n. dijo...

Magapola, que yo sepa las productoras no ofrecen subtítulos (a menos hasta la edición en DVD o la emisión en países extranjeros), pero podría equivocarme. Por otra parte, lo de Casciari me parece una exageración para mostrar el absurdo de medidas como ésta (o como, por ejemplo, que se obligue a las tiendas a pagar por el hilo musical), y a mí me ha resultado bastante divertida.

Es obvio que hay que buscar un modelo en el que todo el mundo gane, pero la distribución de contenidos por Internet es imparable, y es algo a lo que tienen que adaptarse autores, consumidores, industria y legisladores, y leyendo estas noticias me imagino el disgusto de los escritores de seriales radiofónicos cuando apareció la televisión, o de las líneas de ferrocarril cuando aparecieron los primeros coches. Para mí, la solución primera al problema de la piratería está en la educación del consumidor y el respeto de la industria al mismo, y me temo que ahí radica el principal problema de España: nos han tratado como borregos (la música, con probablemente las peores radiofórmulas de Europa) o maltratado directamente (la televisión, con doblajes horribles, publicidad y cambios de horarios) durante años, y ahora están recogiendo sus frutos. Ya no necesitamos intermediarios, y eso es un buen susto. Que se queden con sus politonos.