lunes, 7 de enero de 2008

Deseo, peligro y sexo en el cine.

El otro día tuve una interesante conversación con mi amigo sobre Deseo, peligro. Por si alguien no lo ha deducido del título, la nueva película de Ang Lee es un Instinto básico a lo oriental. O lo que es lo mismo: una película donde hay mucho sexo. Y aquí es donde mi amigo y yo nos peleábamos. Él opinaba que Lee había filmado las escenas de cama con mucha elegancia, y yo le contestaba diciendo que para mí, el sexo en el cine me parece un recurso tan vulgar que me cuesta valorarlo en términos estéticos. Ya hemos discutido alguna vez sobre sexo y cine en Sindrogámico, pero como estas cosas molan, retomo el debate. Hablemos de polvos fílmicos. ¿Sabéis esos montajes con música que siempre salen en las pelis malas? Pues tal y como yo lo veo, el sexo en cine viene a ser la versión marrana: una forma fácil y poco original de entretener al personal. Cuando le decía a mi amigo que me cuesta valorar una escena de sexo en términos estéticos, lo que quería decir es que estas escenas sólo ofrecen matices cuantitativos, no cualitativos. Para clasificarlas, yo siempre utilizo el baremo de "los cuatro cuántos": cuántos agujeros se usan, cuánto vello púbico se ve, cuántos personajes intervienen y cuántas posturas ponen en práctica. Más allá de estos "cuatro cuántos" no hay nada. En el caso de Deseo, peligro, Ang Lee opta sobre todo por el último "cuánto": uno no sabe si los protagonistas están follando o jugando al enredo. Ahora, pensad en películas marranotas y comprobad cómo siempre hay un "cuánto" que la describe. Y si queréis leer un poco más sobre Deseo, peligro, visitad mitte.

11 comentarios:

Hada Gris dijo...

¿Crees realmente que en Deseo, peligro el sexo es tan solo un recurso vulgar, una forma fácil y poco original de entretener al personal?
Es cierto que en muchísimas películas sucede esto, pero creo también que hay otras tantas en que no se da el caso, y una de esas excepciones es la película de Ang Lee.
Creo que si no fuese por esas escenas, la película perdería bastante sentido. Más que nada porque gracias a esos momentos podemos descubrir un poco la complejidad de la personalidad del Sr. Yee. Así como la evolución que tiene ella a lo largo de la película.
Creo que el sexo es una parte importante en toda relación. Y una forma más de conocer a las personas.
Y, viendo que la película gira en torno a la relación entre estos dos personajes, creo que esas escenas son casi IMPRESCINDIBLES, y que añaden complejidad, profundidad y realismo a la historia entre ambos.

A debatir se ha dicho.
¡Un saludo!

NáN dijo...

Es que el cine (me da no sé qué decirlo por si alguien se acaba de enterar de quiénes son los Reyes y son dos golpes bajos en la misma semana) es mentira: lo que se come, lo que se folla. Lo mejor es cuando una casa está hecha una ruina y el prota mete una brocha en un bote de pintura: ¡Dos segundos después, la casa resplandece!

Lo único que importa es qué historia se cuenta, si la historia nos interesa y si se usan los mejores medios para contarla (todo puede ser interesante, hasta ver cómo se posa el polvo en las superficies de una casa: solo es necesario que "esa" sea la historia, no un adorno para hacerla soportable). La historia puede ir de sexo y "además" ser interesante. Normalmente no es así, pero los productores han descubierto que los polvos, las persecuciones de coches, las destrucciones... ponen a la gente, lo comentan y van más espectadores.

De las salas de cine no me suelo ir (falso, no me voy). Pero en la TV suelo apagarla cuando la persecución o el polvo duran más de 2 minutos. Es el tiempo máximo de aburrimiento audiovisual que soporto.

Magapola dijo...

A mí lo que me parece fácil es descalificar el sexo como tú lo haces, Rfa. Resumir el sexo en el cine con Institno básico es simplista. Decir que el sexo es un recurso fácil en el cine… ¡por favor!, ¡qué hubiera sido del cine sin el sexo!

Precisamente porque el sexo no se ha sabido tratar bien en el cine en general es por lo que deberías replantearte tu posición: el sexo no es un recurso fácil, sino difícil.

Y es más, no solo es difícil de tratar, sino también de asimilar: como dice Nán, no aguantaría más de dos minutos de sexo en la pantalla.

Rfa. dijo...

Hada Gris: En realidad, lo que yo discutía con mi amigo no era si las escenas de sexo eran superfluas en Deseo, peligro, sino si estaban bien filmadas. O, más concretamente, si una película puede ser mejor porque tiene buenas escenas de sexo. Yo pienso que no, y eso es lo que trato de contar en el post. Por otro lado, es innegable que la película de Ang Lee cuenta una historia basada en sexo, pero tampoco creo que vaya a pasar a la historia por los polvos que echan los protagonistas.
NáN: Totalmente de acuerdo contigo en casi todo lo que dices. Igual que tú, yo siempre defenderé las elipsis como recurso narrativo fundamental: un tipo mete la brocha en el bote de pintura y en el plano siguiente ya ha pintado la casa; Gary Grant mira a Eva Marie Saint, el tren se mete en un túnel y todo el mundo comprende que ha habido un ñaca-ñaca antológico. Y, sobre todo, estoy contigo cuando dices que quitas la tele a los 2 minutos de un polvo.
Magapola: Yo no he reducido el sexo en el cine a Instinto básico, sólo he comparado la cinta de Verhoeven con la de Ang Lee. En el fondo, no son tan diferentes, ¿no? Pero de todas formas, lo que más me llama la atención es que te preguntes qué hubiera sido del cine sin sexo. ¿Estás en serio? Te aseguro que me he puesto a repasar la lista de mis películas favoritas y creo que ninguna (repito, NINGUNA) es buena porque tenga sexo. El único sexo que ha beneficiado al cine, querida Magapola, es el que tuvieron los padres de Orson Welles para concebirle a él, o los de Hitchcock, o los de todos los padres de esos directores que nos gustan. Respecto a eso que sugieres de que el sexo nunca se ha tratado bien, yo prefiero pensar que se le ha dado muchísima más importancia de la que se merece. Y no sé tú, pero lo único por lo que un polvo en la tele me resulta difícil de asimilar es porque me aburro muchísimo.

Anónimo dijo...

Bufff! Seguramente que Rfa. practica sólo la posición del misionero y que Nán es eyaculador precoz. Lo siento por sus parejas, pero el sexo es fantástico y si algo puede extraerse de Deseo/Peligro es justamente eso: que el deseo y el peligro van de la mano y que el sexo puede ser un arma de dominación y de sometimiento. Esa es la esencia de esa maravillosa película. Para quien no quiera reducirla a un par de polvos y de posturas, cuya contemplación, por cierto, no es en absoluto placentera.

NáN dijo...

¡Qué bueno, Anónimo! Desde tu gran éxito, El lazarillo de Tormes, por el que me declaro admirador tuyo, aunque habías publicado mucho habías ido perdiendo, no sé... ¡garra! Me alegra enormemente tu recuperación como crítico cinematográfico.

Superflicka dijo...

Jajajajajaja Nan, qué gran respuesta ^^

Estoy con Magapola en que el sexo en las pelis es difícil de filmar. En realidad simpre es dificil retratar el sexo en cualquier arte si caer en la chabacanería.

Por otra parte, el erotismo, en mi opinión, puede aportar mucho asegún qué historias (no he visto Deseo Peligro, aviso). Al fin y al cabo es una de las formas en que se relacionan las personas, al igual que el diálogo y los gestos, y puede decir mucho de los personajes.

Walter Kung Fu dijo...

Deseo, peligro no me gustó salvo por algunas cuestiones. Una, las archifamosas excenas de sexo que llegaron, afortunadamente, cuando me vencía el sopor. Sorprende el repertorio de algunos, aunque el cine pueda ser una gran mentira. Dicen que los asiáticos son muy flexibles.

Por otro lado, nadie ha destacado la brillante participación de sus principales actores, el impresioante, otra vez, Tony Leung y la bellísima Joan Chen.

Además me gustó mucho la estética de la película. Me gusta la China de esa época, esas mujeres elegantemente vestidas fumando de manera delicada y exquisita.

Rfa. dijo...

Superflicka: Estoy contigo: prefiero el erotismo al sexo. Y puestos a escoger, me quedo con el deseo reprimido, el erotismo que surge de las ganas, no de los polvos. Dos ejemplos maravillosos para ilustrar esto que digo: La edad de la inocencia, de Scorsesse, y Lost in translation, de Sofia Coppola.
Walter Kung-Fu: Precisamente Tony Leung fue una de las cosas que menos me gustó de la película. Tenía todo el tiempo la sensación de que era el mismo personaje de In the mood for love, y no porque piense que todos los chinos me parecen iguales. Sospecho que a este Leung le va a pasar lo mismo que le pasó a Jeremy Irons en su momento: que se va a encasillar en un tipo de personaje atormentado y silencioso, y que por muy bien que lo haga, terminaremos por no creérnoslo.

Pat dijo...

Estuve a punto de ir ayer a verla pero no cuajó la cosa, acabé viendo la delgada línea roja en el calor del hogar.

Si esta semana consigo verla vuelvo por este post y os cuento lo que pienso de sus escenas del sexo.

El sexo es muy difícil de filmar, pero no sólo con la cámara, sino con la puesta en escena. Creo entre el sexo y el erotismo estamos hablando de preferencias individuales del tono de la película; el erotismo te sube, se queda un rato y cuando se va todavía te deja un regusto agradable por el cuerpo. El sexo en el cine es para disfrutar en el momento, de golpe y cogido casi con sorpresa, como un buen golpe en el estómago, por eso coincido en que no debe durar en demasía en pantalla.
Pero también pueden rodarse escenas de sexo con componente erótico, ¿quién se atreve?

Rfa. dijo...

Je, je. En El País dicen que al príncipe le pareció un rollo. Muy fuerte.