sábado, 3 de abril de 2010

Don Gil y sus pollas

Una pregunta recurrente es ¿qué te sientes más, europeo, español o madrileño? Está comprobado no científicamente que un madrileño se consideraría primero madrileño, luego europeo y luego español. Resulta curioso este dato cuando gatos de cepa hay pocos. Por cierto, ¿sabéis por qué se llaman gatos a los de Madrid? Pues es que Madrid, allá por el siglo XI, si no me equivoco, cuando se la llamaba por su nombre originario Magerit, estaba habitada por los árabes. Cuando los cristianos fueron a conquistarla (algunos dicen "re"conquistar) se encontraron con que estaba defendida por inmensas murallas. Fue entonces que uno de los cristianos, en plena faena guerrera, empezó a escalar las murallas con tal agilidad que todos pasmados y boquiabiertos gritaron: ¡mírale, si parece un gato! Se dice que este cristiano llegó hasta la almena donde estaba la bandera árabe y la cambió por la cristiana. Desde entonces, a los nacidos en Madrid se les llama gatos.

Pero hay una historia mucho más graciosa que explica de dónde proviene el término gilipollas, que sí, que es castizo totalmente. Pinchad en leer más y lo averiguaréis.

Existe una calle en Madrid llamada Travesía de Gil Imón, paralela a Muñopedro, que une también la Ronda de Segovia con el Paseo Imperial. Don Gil Imón fue un alcalde de Madrid del siglo XIX. No hay mucho donde rascar como personaje político, pero sí como personaje social, ya que se dice que acudía a todas las fiestas y los bailes a los que era muy asidua la alta sociedad madrileña de la época. Estas fiestas eran el lugar donde las pollas podían encontrar pretendiente. ¿Que qué son las pollas? Las pollas era como se llamaba en la época a las muchachas casaderas. Don Gil Imón tenía 3 pollas, pero además de no ser guapas, tenían muy pocas luces, por lo que don Gil no las encontraba pretendiente. Aún así tenía que casarlas, así que se las llevaba a todas las fiestas. A tantas se las llevó que se hizo costumbre cuando celebraba un baile que la gente empezara a preguntar si acudiría también esta vez don Gil y sus pollas. De ahí, de tanto decirlo, se quedó lo de Gil-y-pollas, vamos, un gilipollas.

3 comentarios:

la abuela bloguera dijo...

Entradas didácticas, se agradece.

María a rayas dijo...

pollas era mujeres casaderas? en serio???
pues si que han cambiado las cosas ultimamente...
(aunque lo de que las pollas salen de fiesta a encontrar pretendiente sigue siendo más o menos igual...)

por cierto que me ha sorprendido lo de los madrileños...no creía yo que eramos de los que ibamos por ahí luciendo orgulloso nuestro carné de madrileño...pero mira...

pat dijo...

Anda, cerca de mi casa. Cuando pase por alli dire gilipollas con gran gusto...