martes, 18 de noviembre de 2008

La fuente de Jaume Plensa.

Hoy es el día, hoy se inaugura la polémica bóveda de Barceló en Ginebra. Y como todo el mundo va a estar hablando de ella para decir las mismas cosas, que si es un gotelé, que si es un megalómano, que si eso lo hace cualquiera, que si dentro de 20 años a ver qué pensamos, que si tal y que si Pascual, se me ha ocurrido aportar un punto de vista diferente. ¿Qué tal si comparamos la nueva cúpula de la ONU con el trabajo de otro artista español que también hace grandes proyectos en el extranjero, pero que no se lleva tantas portadas? El artista se llama Jaume Plensa y su obra está en pleno centro de Chicago, en una zona de novísima arquitectura bautizada como Millenium Park. Se titula Crown Fountain. Básicamente son dos grandes cubos de vidrio donde aparecen vídeos de caras de ciudadanos que miran durante un rato y luego escupen agua. El concepto en sí es curioso, pero lo que llama la atención de verdad es el calado popular del invento. En los días de calor, la fuente de Jaume Plensa atrae a cientos de personas que vienen a colocarse debajo del chorro y que se lo pasan pipa. Es una auténtica catarsis colectiva, la demostración palpable de que el arte todavía puede hacer feliz a la gente. ¿Conseguirá Barceló lo mismo en la ONU, o se quedará sólo en las portadas? Os dejo una foto de la fuente que hice cuando estuve viajando por USA. Si queréis ver más fotos de fuentes, dad una vuelta por mitte porque hoy he colgado otra. Y si pincháis en "leer más", podéis echar un ojo a un par de vídeos.


9 comentarios:

NáN dijo...

Me parece fantástica la fuente de Plensa, pero el arte es (debe serlo) muy variado. Puede ser divertido, pero no me parece el único objetivo.

Todos los grandes patrocinadores de todos los tiempos han confiado en artistas famosos para sus grandes obras. Barceló lo es. Desde que lo conocí con sus "bibliotecas", casi nunca me ha decepcionado.

Se merece un encargo así. El tiempo pondrá esa obra en su sitio. Dejemos que pase ese tiempo.

De momento, las críticas me recuerdan las que han tenido siempre todas las grandes obras del mundo. El concepto de "obra descomunal" tiene unas cualificaciones especiales en las que no me atrevería a entrar.

Y no creo que sea Plensa vs. Barceló. Siempre me pareció cainita lo de Joselito o el Gallo.

(si pasas por mi página, verás una imagen de la foto de la exposición que con un clic lleva a tu fotoblog: ¡ojalá sea muy usada!

La palabra de hoy es "cretint", me asusta que sea lo que el sistema piensa de mí.

Superflicka dijo...

Hasta que no se vea la bóveda en conjunto no podré juzgar, pero otras obras de Barceló igualmente discutidas (la capilla de Palma) a mí me encantaron. Dentro de lo que cabe, digamos que Barceló "me inspira confianza".

Y yo sí que había oído hablar de la fuente de Plensa en alguna revista, creo... Me parece igualmente interesante. Estoy con Nán, no creo que sea algo opuesto. El arte puede ser interactivo, bonito, espectacular, enigmático... sin ser por ello mejor a peor.

Rfa. dijo...

Más que crear un enfrentamiento entre dos concepciones de arte, lo que a mi me interesa es mostrar otro punto de vista, sin más. Estoy encantadísimo con que la obra de Barceló salga en los periódicos y la gente discuta sobre el asunto mientras toma el café. Siempre he envidiado a los ingleses porque ellos se vuelven locos con su premio Turner y debaten sobre los artistas seleccionados en el prime time televisivo, y esto es lo más cerca que nosotros vamos a estar de ese fenómeno. Es un poco cutre que sólo nos importe el precio de la obra, pero algo es algo.
¡Gracias por tu link, NàN!

n. dijo...

Mucho me temo que las críticas a Barceló tienen una componente más política que artística, algo desgraciadamente demasiado común todavía por aquí. Como bien dice nán, habrá que dejar que el tiempo ponga a cada cual en su sitio.
Con respecto a Millenium Park, una de las cosas que más me impactó como todo el arte estaba hecho para el disfrute de los ciudadanos. No sólo la fuente, también la judía o esculturas en las que te podías columpiar. Así da gusto.

Señor-ina dijo...

Me parece divertidísimo... Esta Madrid tan "moderna" de la que se jactan algunos habituales del consistorio debería tener alternativas más así y menos asá como la de las papeleras... aysss ayysss ayss

NáN dijo...

No recuerdo qué arquitecto decía que toda obra en un espacio público debe tener muy claros los criterios de ubicación, escala y motivo. Por lo que veo, la obra de Plensa da cuenta perfectamente de esos criterios: una obra usable, que atrae, divierte y da placer a los visitantes de ese espacio a los que lo recorren o cruzan. Esos criterios, aplicados ala obra de Barceló, por fuerza deben ser distintos. Por tanto, es cierto que no es "un duelo en el poblado"

Estamos lejos, n., de esa claridad que tienen, por ejemplo los franceses, en lo que es trabajo de oposición (y control riguroso de los procesos y los gastos) y lo que es "ataque a todo". Y hablo aquí sobre todo de nuestros dos partidos importantes. Sería impensable que un barrio como La Defense, que a mí me encanta, se hiciera durante mucho tiempo, de acuerdo con los principios concursales con los que había empezado, sucediéndose en el poder municipal gobiernos de derecha y de izquierda.

Pero volviendo a las "grandes obras" del pasado, todas las trifulcas se debieron a envidias, camarillas, dinero, etc. De eso no estamos tan lejos.

Rfa., lo he puesto por comodidad mía (también al fotolog de María), porque descubrí esa posibilidad el otro día (pobre usuario infeliz de la informática) y para facilitar que otros lo compartan. Merece la pena ir, así que no hay nada que agradecer.

Alis dijo...

A mí sin embargo la oposición Plensa vs. Barceló me parece totalmente posible y, de hecho, oportuna. Es la concepción del arte como lucimiento propio, afán sensacionalista y ansias megalómanas contra la obra de arte humilde y sincera.

Jaume Plensa prioriza el mensaje social y el uso colectivo de la obra sobre la expresión de su subjetividad; todo lo contrario de Barceló, que hace de la afirmación de la autoría su leitmotiv.
No tiene nada que ver un Plensa casi anónimo -de cuya obra el recuerdo que el espectador se lleva es un montón de niños chapoteando en el agua-, con un Barceló (o un Tàpies, o un Pollock, o un... Picasso, artistas por otra parte totalmente mediatizados por las instituciones) que se yergue como absoluto protagonista de su propia obra.

Me dan risa esas fotos suyas en la ONU, con cara de iluminado cuasi-divino, manguerón de pintura en mano.
Y, aunque la polémica de cuánto ha costado la bovedita me aburre mortalmente, Barceló me aburre aún más -sin que me deje de parecer irónico que un supuesto bohemio con conciencia del tercer mundo y casa en el corazón de África muestre tamaños excesos lucrativos.

Rfa. dijo...

Como bien dice n., Chicago ha sabido integrar el arte en la vida cotidiana. Hace dos semanas estuve revisitando la peli de los Blues Brothers, todo un icono popular de la cultura americana, y me pareció muy significativo un diálogo que venía a ser algo así:

- Jake, tenemos que ir al Daley Center.
- Es el sitio donde tienen la escultura de Picasso, ¿verdad?
- Exacto.

Tal y como yo lo veo, cuando una escultura aparece explicitamente citada en una obra de tanto alcance, hay que quitarse el sombrero porque el camino se ha recorrido hasta el final.

marta dijo...

Desde Chicago te digo que la fuente es destino tanto de turistas como de locales. Gastaron una pasta en el Millenium Park, inaugurado en 2004, con mucho retraso. Cualquier día (no ahora, con 0 grados de máxima) un montón de visitantes llegan al Bean, al Pritker Pavillion y a la fuente de Plensa a pasar el día: juegan al frisbee, se refrescan en la fuente y escuchan algún concierto contemplando la obra de Gehry. Este verano sólo asistí al de María del Mar Bonet y a uno de música sufí pero hay maravillas, y casi siempre gratis.
En cuanto Daley consiga las olimpiadas para Chicago ya buscará algún proyecto nuevo, igual contacta con Barceló.