jueves, 9 de julio de 2009

¡Se hace saber, por orden del señor alcalde…!

¿Si tuvieras la oportunidad de dictar un bando, qué prohibirías u obligarías a hacer? Ejemplo reales hay muchos y muy variados, en defensa del civismo, desde que no se puedan mover sillas en la hora de la siesta como el obligar a sacar al perro al menos 20 minutos al día.

Para mí estaría muy bien un bando que multara a los padres que van con niños a los restaurantes y terrazas y dejan que pululen por las mesas molestando a los demás mientras ellos están tan campantes haciéndose los longuis gastándose el dinero de la niñera en vinos de reserva. Les multaría, como poco, a que inviten a una ronda de chupitos a todo el bar.


¿Y tú, que bando dictarías?

9 comentarios:

Mr. Samper dijo...

Uno que prohibiera estar en los lugares públicos (especialmente, en el transporte) escuchando la música del móvil a todo volumen.

¿La gente se cree que me apetece escuchar su música? ¡NO!

Superflicka dijo...

Aahhh, ¡Mr Samper me lo ha quitado! Yo directamente prohibiría los móviles con altavoces, total, no sirven para nada útil...

Otro bando curioso que escuché es que el alcalde de Bogotá prohibió el reguetón porque incita a los jóvenes al sexo. La verdad, a mí me dan igual los motivos, pero me parece genial que lo prohíban ;)

NáN dijo...

La música en los lugares públicos no creados para la música. Sea con móviles, saliendo por las ventanas hasta la calle, los bongos en el Retiro o parques,los loros en la playa. Los autobuses, las cafeterías, la madre que los parió.

No quiero que me impongan música

Hago una excepción con los músicos en los pasillos del metro. Es un espacio tan abominable que nada lo puede estropear y, la verdad, lo alegran.

Haría otro bando para prohibir que los Alcaldes reúnan a gente para festejos varios sin poner 1.327 servicios de campaña. El olor a meado rancio me da asco y no es culpa de los meadores, convocados a otra cosa; pero se bebe y el organismo es el organismo.

Pero es una guerra perdida: la guerra de la cabra no perejilense, como muy bien dice el palabro: "cabrawar"

Maine dijo...

Uf, la de cosas que prohibiría yo por ley: los Sanfermines, los libros de Ken Follet e Isabel Allende, las comidas de Navidad de empresa, que Paquirrín saliera a la calle, que los Aznar siguieran reproduciéndose, que nadie se despertara antes de las 11 de la mañana cada día... Seríamos todos más felices.

LA DESGRACIÁ dijo...

Yo cambiaría el saludo standard de los dos besos, por un morreo en condiciones.

Walter Kung Fu dijo...

Que el camión de la basura no pasará alegremente a medianoche, que las obras en la ciudad se acometieran en períodos y horarios respetables, el amor libre, que las plazas volvieran a ser espacios públicos y no lugares áridos donde colocar casetas, el consumo de alcohol en la calle,...

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Yo cada vez me he hecho más intransigente con el tema del tabaco, me molesta mucho, y haría mucha presión para que en los establecimientos públicos y privados,pero de afluencia de gente no se fumase.

June Fernández dijo...

Pero bueno, ¿y ese totalitarismo represor ante la música en la calle? A mí tampoco me emociona tener adolescentes al lado con el "chunta" o el reggaeton a tope, pero los espacios públicos sin música me parecen muy deprimentes. Estoy de acuerdo en cambio en lo de los padres de los críos y con lo del camión de la basura.

Algo que siempre pido los sábados es que ciertos pubs estén obligados a tener un espacio específico para follar y otro para meterse rayas. Me pone del hígado estar meándome y encontrarme una cola del copón, y la gente entrando en los baños de cuatro en cuatro.

NáN dijo...

Mira June, yo creo que el que "reproduce" música es el que está apropiándose del espacio de todos. Hay sitios para oír música y hay auriculares para oírla tú solo.

El que está en un espacio público tiene derecho a oír la música que quiera (pero sin que la oigan los demás) o a no oírla.

Es deprimente subirte a un autobús público, como los de Alicante, y escuhar a toda pastilla los 40 principales por los altavoces del autobús. Creo que necesitamos respetarnos, no hacer lo que nos dé la gana y que los demás tengan que respetar nuestros gustos.