lunes, 4 de agosto de 2008

Conversaciones de curro

Los que nos quedamos en agosto trabajando es porque ya nos hemos pimplado las vacaciones y pasamos de hablar de ellas para no deprimirnos y pensar que ya no habrá más que algún fin de semana, tres días si es que toca puente, para ir a visitar alguna ciudad del mapamundi…

Pero en el curro podríamos hablar de actualidad, como del nuevo disco que ha sacado Patty Smith y que viene de un libro que ya publicó en memoria de su amigo y fotógrafo Robert Mapplethorpe; también podríamos conversar sobre la muerte de Leopoldo Alas, al que hace podo tuve la suerte de conocer, un tío de lo más agradable y cariñoso; y, por qué no, de las vueltas que está dando la justicia para salvar sus lagunas y que De Juana Chaos siga entre rejas.

Sin embargo, en este mes tan ralentizado que es agosto, las conversaciones de curro versan sobre temas intrascendentes y atemporales como los horóscopos, el nombre que le pondrías a tus hijos, cómo se prepara un mojito, etc. Ponte a hablar de algo mínimamente serio y escucharas el silbido del aire del desierto mientras un rastrojo de ramas secas rueda delante de tus narices.

18 comentarios:

Avan dijo...

Buff...yo por eso soy muy calladin. Así uno siempre parece interesante ejjejej

Maine dijo...

A mí es que esos temas me aburren :D

pindakaas dijo...

Supongo que las ganas de vacaciones de las neuronas ayudan a que sea así, xD

PD. yo sólo me veo capaz de hablar sobre el aire acondicionado...

LA DESGRACIÁ dijo...

a mi el calor me pone...q ni pienso

BUDOKAN dijo...

La verdad que no soy de hablar de esos temas pero entiendo a quienes lo hacen. saludos!

carmen moreno dijo...

1.- no todos los que curramos en agosto es porque nos hemos pimplado las vacaciones, los hay más gilipollas que no las han tenido (véase mi ejemplo)
2.- el tema del mes de agosto son los fichajes de los equipos de fútbol, ¿cómo puedes cometer el sacrilegio de obviar que Messi va a las Olimpiadas en contra de los deseos del Barça?
Ay, dios, esta juventud...

NáN dijo...

Estás aquí como una leona resistente manteniendo vivo y coleando el sitio. Tanta voluntad merece una respuesta pormenorizada.

Mis conversaciones de curro van por barrios.

Nada más llegar y abrir todo lo abrible para que parezca que estoy trabajando, me voy con Lila Berger/Elena a tomar un café muy tranquiiiiiilamente. La conversación suele tratar de literatura, en un 95% de literatura, de la crítica de mis relatos (todo lo que haya podido avanzar se lo debo a ella), de escatología (pedos que se escapan en momentos indebidos y cosas así) y de las interioridades y actos más escabrosos de cada uno.

Después, ella sienta el culo para trabajar y no para ni para comer, tan concentrada que si por alguna razón me acerco da un salto. En caso de encontrarnos frente a la máquina de café, solo da tiempo a que yo diga mi jaculatoria (me cago en la puta madre del dueño de esto). Elena dice que es como mi canción del verano. O sea, ya no hablamos más en todo el día. Como yo zascandileo mucho y ella no, se va mucho antes que yo.

A la hora de comer, lo hago con tres amigas. Lo hacemos juntas desde hace 13 años. Hablamos de nuestra vida vacía y de cosas divertidas (prohibido el trabajo, salvo que alguien esté muy quemado, en cuyo caso se le conceden 5 minutos para desahogarse).

El resto del tiempo me dedico a decir y oír tonterías, cuantas más mejor. El empleado medio es tipo facha, pero se creen hombres y mujeres libres y autónomos, así que mejor dejarlo en las cosas más tontas y en cómo está todo no sé dónde vamos a parar (pero sin centrar nunca el tema, cualquier refrán vale para todo). Estas conversaciones chuminescas, teniendo en cuenta que me pasé 20 años de freelance traduciendo solo en un cuartito mal iluminado, me sientan estupendamente.

Walter Kung Fu dijo...

En el trabajo se habla de los ineptos jefes ausentes, de los lugares visitados durante las vacaciones (sesión de fotos incluida), de los lugares que uno quisiera visitar, del calor de la noche anterior, de lo moreno que está uno, de cuánto tiempo tomar para desayunar, así como de la superficialidad de las noticias veraniegas.

ese dijo...

En agosto, en el curro no hablo.

Me limito a no coger el teléfono.

Señor-INA dijo...

el calor tiene el poder de covertir a la gente en zombies... sin ir mas lejos esta mañana en mi curro mi compi y yo, las unicas currantas, mantuvimos una conversacion tan de inframundo que apenas la recuerdo... ehh ahh ohh, ihh?? ufff... fue algo asi...

Walter Kung Fu dijo...

En una de esas conversaciones intrascendentes surgió el revuelo que causó entre los periodistas la mujer de Van der Vaart en la presentación del nuevo fichaje del Madrid. Ya por curiosidad me metí en Marca y pude comprobar que allí también se aburren: http://www.marca.com/primeras/08/08/0806.html

Aunque lo de este diario deportivo parece ya algo crónico.

Transeúnte dijo...

Mmmmmm... joder, pues de una de esas conversaciones salieron los nombres de mis dos futuros retoños (ah, sí) yo me caso y tengo a dos mocosos, que soy clásica hasta pá eso. Mmmm... no quiero agobiarte, pero... mmmm... en la entrada esa que me pasabas el link de tu otro blog compartido, he hecho una "Crítica" sobre el teatro del absurdo. No soy una experta, pero me sirvió pá que los de la wikipedia me dijeran que les tengo fritós y pá refrescar la memoria.

Ale, me despido. Besos.

Oliveira dijo...

Querida Maga, me gustaría pensar que lo que te pasa es que me echas de menos...

Que el interés de las conversaciones en el trabajo no depende tanto de que estemos en verano, de que las vacaciones se hayan acabado o tarden en llegar..., como de los interlocutores, ¿no?

Bacione.

P.S. Leopoldo Alas, Polo, Polito: yo también lo conocí, pero hace más de veinte años, en la facultad. Él, filología italiana. Un tío muy culto, inteligente, ingenioso, creativo. Y buen poeta.

NáN dijo...

Transeúnte. ¡Qué útil lo de la conversación! Ya tienes hecho casi la mitad del proyecto.

(pero no lo andes diciendo por ahí que la posible pareja se puede acojonar).

Transeúnte dijo...

nán: xDDDD. Yo soy Austeriana como tú. El poder de las casualidades... así que si se acojona, será que no era pá mí. Punto pelota.

Besos.

chus dijo...

Yo grito improperios la mayor parte del tiempo, en bable si puede ser, que en una obra por el norte queda mucho más enfático y genuino. Véase la diferencia entre: "¡me cago en la leche!" y "¡cagon mi máquina!".
Yo de literatura hablo poco nán, muy a mi pesar. Hablo de lo buena película que ha sido Hancock o de que en vez de poner tanta mierda en la tele, podían poner más fútbol.
Repaso una de las conversaciones de hoy:
-¿con qué cojones estás midiendo eso?
-con los dedos
-¿tú estás chalao?
-¡es que no tengo un puto flexómetro!
-Pues pídelo coño.
-¿tienes un flexómetro?
-Joder...

NáN dijo...

Bueno, Chus, hablarás poco (yo solamente en el caaféeee alargado hasta lo imposible de nada más llegar, y se acabó), pero es que tu diálogo es pura literatura. Un mestizaje de varias de las líneas mejores, pero potente y chorreante de significado.

Rfa. dijo...

La conversación de curro que más veces he tenido ha sido: "lo que haría si me tocase la lotería". O más concretamente: "cómo le diría a mi jefe que se fuese a tomar por culo". Una vez tuve un curro donde me pasaba semanas dando tumbos por España en una furgoneta, y os aseguro que el tema daba para un montón de kilómetros. Inesperadamente, ahora guardo un buen recuerdo de aquel jefe del que tantas veces deseé vengarme.