Método Vaughan
Estoy agradablemente sorprendido por el éxito y la popularidad del método Vaughan, que gravita sobre los sistemas de enseñanza del inglés de su propietario y alma máter: Richard Vaughan, un tejano que lleva más de treinta años residiendo en España. Primero supe de este método de aprendizaje de inglés por su versión radiofónica, después me contaron que algún diario había sacado este curso como coleccionable y más tarde, cuando me llegó la TDT, comprobé que también existía un canal temático en televisión.
No juzgaré la calidad del método, aunque todo parece indicar que en este país ni Dios aprenderá inglés por los canales habituales, ni me ensañaré en la riqueza que pueda estar generando este emporio, que podría confundirse con el de Allen Carr y su libro de ayuda Es fácil dejar de fumar si sabes cómo; sin embargo, lo que me fascina de todo esto es el poder mediático de Richard Vaughan, el Creador. Son varios casos ya en los que he escuchado la admiración que provoca su sugerente voz (aquella que promete y preconiza el aprendizaje seguro del inglés) o quien imagina a su emisor como un hombre apuesto y atractivo, o simplemente admite como acto de fe su mensaje. No sé, me recuerda a la capacidad de seducción de esas grandes voces de las ondas, como las de Adolf Hitler, Orson Welles o Juan de Pablos.




