lunes, 7 de julio de 2008

Los paparazzis (clásicos) molan.


Dicen que el libro es el mejor amigo del intelectual, pero es mentira. En realidad, el mejor amigo de un intelectual es el tiempo. Nada como el paso del tiempo (o su percepción melancólica, la nostalgia) para hacer que las cosas molen. Pienso, por ejemplo, en todos los estirados que se han pasado junio despotricando contra la Eurocopa, pero que venderían su alma por una chapa de Naranjito. ¿Cuál es la diferencia entre los mundiales del 82 y lo que ha pasado en Austria y Suiza? Muy sencillo: que una cosa es de ayer, y la otra es de hoy. Pienso también en Rebobine, por favor, la última peli de Gondry: un homenaje al cine casposo que, oh, sorpresa, ha encantado a los detractores del cine casposo. ¿Cómo se come esto? Basta con que le eches encima veinte años al cine casposo, y empieza a ser guay. En el fondo, de lo que estoy hablando es de la vieja fórmula de "todo lo pasado fue mejor", pero llevada a extremos ridículos. El último ejemplo de esta curiosa paradoja lo he encontrado en Berlín, en el museo de Helmut Newton. Allí han organizado una exposición sobre... ¡fotos de paparazzis! Eso sí: fotos de paparazzis de hace cuarenta años, que fue cuando se vivió el periodo "clásico" del amarillismo. Manda huevos, ¿eh? A mí me parece estupendo porque pienso que fotos como ésta de Britney Spears sin bragas son fundamentales para entender nuestra sociedad. Pero... ¿qué pasa con todos aquellos que despotrican contra las revistas del corazón? ¿Se sentirán idiotas cuando paguen por ver esta exposición?

8 comentarios:

NáN dijo...

Creo, Rfa., que haces trampilla al poner a ese señor, porque a todos nos ha interesado una foto de Jagger en cualquier época.

Pero luego pienso, ¿y si fuera una foto de Fabiola de joven? Pues nos seguiría gustando. Pero creo que hay algo más que "nostalgia", un voyerismo del pasado que tiene (también) otros componentes (que se me escapan).

Por cierto, si tuviera una chapa de Naranjito la cambiaría a gusto por una foto de "esta" selección española de la Eurocopa, así que no todo trabaja "hacia atrás".

d. dijo...

Estupenda reflexión, Rfa., sobre lo contradictorio de las actitudes del intelectual.
¿Por qué el más entregado admirador de la música critica el fenómeno fan y la comercialización del pop, pero luego se sabe al dedillo los detalles de la vida de Bob Dylan? ¿Qué es eso que se alimenta en cada uno de nosotros cuando vemos fotografías de celebridades? ¿Por qué nos gusta tanto cotillear? Demasiadas preguntas, supongo, para una entrada de blog. Aunque yo creo que la respuesta en clave temporal no es suficiente. No creo que sea el paso de los años lo que nos permita reivindicar lo que hoy criticamos. Yo creo que es más que nada la coartada culta.
En cuanto a las fotos, increíble la de Britney, claro. Pero las otras, es que son muy buenas. Carla Bruni está preciosa y Sean Penn parece el niño de la pistola de William Klein.

Rfa. dijo...

Puestos a buscarle la trascendencia al asunto, yo me quedo con la reinterpretación del paparazzi a modo de héroe. Me encanta, por ejemplo, la historia de Ron Galella, un fotógrafo al que Marlon Brando arrancó cinco dientes de un puñetazo. En lugar de abandonar la profesión, a Galella no se le ocurrió otra cosa que ponerse un casco de futbolista y seguir acosando al mito. ¡Para que luego digan que es una profesión de carroñeros!
Eso sí, de entre todos los fotógrafos que arriesgan a la hora de tomar una imagen me quedo con éste. En pleno encierro de San Fermín, con el morlaco a punto de arrollarle, el tío tiene valor suficiente para sacar la cámara de la primera comunión y hacer una foto. ¿Cómo será esa foto? Pagaría por verla.

María a rayas dijo...

bueno... yo ví Rebobine por favor y me pareció muy buena, pero no tanto porque lo consideré un homenaje a las películas casposas, sino porque lo ví como una crítica a la industria todopoderosa que encima ahoga cualquier iniciativa independiente porque se siente amenazada...
(aunque por lo que realmente me gustó fue porque me reí en el cine ...y ya me tocaba!!)

con lo de la exposición...yo creo que una imagen de Britney gorda y comprando el pan con un titular del tipo: "la cantante en crisis se dedica a sus labores"no me aporta nada, pero una imagen siempre es una imagen, por cotidiana que sea. Tiene una belleza (sobre todo pasado el tiempo y si la foto es buena, claro)porque si no habría que preguntarse
¿qué aporta el beso de Doisneau?

y se puede no pagar en la Helmut Newton Stiftung...basta con ir los jueves por la tarde (creo)
(a lo mejor ese es el momento que aprovechan los que despotrican contra las revistas...)

Superflicka dijo...

A mí esto me recuerda a aquel artículo que escribió Magapola sobre que Hans Christian Andersen se había hospedado en casa de Darwin. Yo creo que los intelectuales son muy dados a la mitomanía... simplemente tienen otra manera de crear mitos (es decir, que mejor que estén muertos o a puntito).

chus dijo...

A mí la foto de Britney me aporta tanto como la de Jagger: nada. Veo que uno enseña la palma de la mano y la otra el chirri. Supongo que la exposición (y hablo sin conocimiento de causa) atiende a un guiño a la historia más reciente del periodismo más ponzoñoso; a la difusión visual como veículo del consumismo más mundano y de andar por casa con los rulos, a la foto hecha business. Si el plan es ver las fotos de los paparazzis, casi fijo que me quedo en casa viendo una peli.

Pat dijo...

Pues yo visitaria gustosa la exposicion sino tuviera que ir a berlin para ello. La linea entre el rosa, el amarillo y la bilis a veces es muy tenebrosa pero no se puede negar que los paparazzis han sido y alguno lo son, cronistas de esa actualidad que nunca saldra en los libros de historia.

Rfa. dijo...

Recupero este viejo post para insistir en la misma idea. Ayer me di una vuelta por la exposición de Ron Galella en el Círculo de Bellas Artes y me volvió a sorprender que nadie levantase la ceja con tanta foto insulsa. El único reclamo posible es que aparecen algunos Beatles y algún Rolling Stone. Pero no compensa los 50 céntimos de la entrada. A mí, personalmente me pareció una exposición lamentable. Hinchada y pretenciosa. Por mucho que los señores de PhotoEspaña y del Círculo se empeñen en decirnos que este emperador va vestido de gala, yo sólo veo a un tío en pelotas. Y con barriga.