sábado, 14 de junio de 2008

Día internacional del comentarista de blogs.

Según leí el otro día, el 15 de junio es el día internacional de los comentaristas de blogs. Me encantaría celebrarlo dando un larguísimo paseo por la blogosfera para decirle a todo el mundo "hola, qué tal", pero mis obligaciones me lo impiden. En lugar de eso se me ha ocurrido que podría ser divertido escribir una clasificación de comentaristas. Dime qué tipo de comentario dejas, y te diré qué tipo de persona eres. O, al menos, qué tipo de persona eres cuando estás en la red. Ya sabéis: sólo tenéis que pinchar en "leer más". ¡Y dejad un comentario!

PARROQUIANO. La característica principal de todo comentarista parroquiano es que se siente a gusto cuando opina porque sabe que todo el mundo le conoce y que nadie va a juzgarle. Más o menos como en Cheers. Cuando nosotros creamos Sindrogámico, éste era el tipo de visitante que buscábamos. Y creo que lo hemos conseguido.
PELOTA. Casi siempre se limita a una oración de tipo laudatorio. La fórmula varía en función de la intimidad con el dueño del blog. Los pelotas recién llegados practican el “qué blog más chulo tienes”, los que ya te conocen se mueven en la órbita del “qué bien escribes” o el “cuánto me río contigo”, y los habituales se conforman con un “hay que ver cómo eres”. Los comentarios pelotas siempre se agradecen, pero pueden acabar aburriendo.
ESTRATÉGICO. A este comentarista le importas un carajo, sólo ha dejado un comentario para que tú visites su blog. Es fácil distinguirles porque suelen tener un enorme número de visitas en su perfil. Durante algún tiempo practiqué este tipo de comentarismo, pero al final terminé sintiéndome mal conmigo mismo porque pensé que no era honesto.
CONSTRUCTIVO. Sus comentarios suelen aportar algo de contenido al post original, tratan de completarlo con un punto de vista diferente o algún dato interesante. Son ideales porque contribuyen a crear textos poliédricos, pero siempre se corre el riesgo de caer en un excesivo narcisismo. La diferencia, supongo, está en la actitud y el tono.
COLEGA. ¿A quién no le ha pasado que le das la dirección de tu blog a un conocido y luego, a los tres días, irrumpe como un elefante en una cacharrería? La característica principal de este comentarista es su entusiasta torpeza. Lo habitual es que se salte todas las reglas de la blogosfera, que se dirija a ti por tu nombre propio en lugar de usar tu nick y que haga referencia a tu vida privada. ¿Moraleja? No le des la dirección de tu blog a nadie.
ANÓNIMO. Todo un clásico de la blogosfera. Los hay de dos tipos: los pudorosos y los cobardes. Los pudorosos son personas agradables que simplemente no quieren que sepas cómo se llaman. A lo mejor ni siquiera tienen un nick, simplemente les gusta leer y de vez en cuando opinan. Los cobardes son mucho más jugosos porque utilizan el anonimato para tocar los cojones y quedar impunes. En mi opinión, sus provocaciones aportan un poco de sal y pimienta al blog, pero éste es un asunto que se podría debatir durante horas.
SILENCIOSO. Por paradójico que resulte, no se puede hacer una lista de comentaristas sin incluir al tipo que nunca deja comentarios. Sabes que está ahí, sabes que está leyendo, pero jamás te dice lo que piensa. Una amiga me contó que, en realidad, el porcentaje de lectores que dejan comentarios es irrisorio. Al principio me cabreaba pensar que la gente no opinaba porque todo el mundo sabe que cuando no dejas un comentario, Dios mata a un gatito. Ahora, sin embargo, me da igual. Además, este tipo de comentaristas tienen una cosa buena: cuando menos te lo esperas, dan la cara y te ponen contento porque descubres que han estado ahí todo el rato.

27 comentarios:

Superflicka dijo...

¡Qué grande! A la hora de la verdad, yo me considero un poco de todo: reconozco que soy pelota cuando no se me ocurre nada que decir (es que es muy socorrido), y soy estratégica porque el motivo último de comentar es que me comenten a mí (a partir de ahí, soy muy selectiva con mis vistas). Y me gusta sentirme parroquiana. Y sí: yo nunca le doy mi dirección a los amigos (porque lo ideal es tener vida real y vida blogueril).

¡Este artículo me ha encantado! (<-- comentario pelota)

ese dijo...

Inexplicablemente he mutado a la categoría de silencioso.
Salud.

Anónimo dijo...

Buen post, cómo eres. En mi blog también he escrito sobre esto. Me he percatado que no contemplas a quienes sólo comentan por joder y desde la falsedad que reina en este mundo. Te lo perdono si me llamas esta semana. Es mi primer comentario en todo este tiempo desde que os leo.

yusef dijo...

Está también el comentarista que se especializa en comentar los comentarios de los demás: suele ser un tocapelotas. Me temo que soy un poco de esos...

Caperucito Lorca dijo...

Jajaja, todos somos un poco estratégicos, no me jodas!! porque a nadie le amarga una visitilla por su blog.

Odio los comentarios pelota. Los mejores son, sin duda, los comentaristas constructivos, reservados, pacientes, serenos... y que de pronto un día, en una entrada que les llena, se hacen pelotas. Pero ambos sabemos que no es un comentario pelota, sino real. Y esos son los que más molan.

Alberto Santana.

PD: Este en concreto creo que lo clasificaría como estratega. Indirecta, coño!! ;) viva el mundo blogueril.

NáN dijo...

¡Jua, juá! Los infames listados-trampa de Rfa. para que quedemos inmovilizados con agujas sobre un corcho, como los bichos que realmente somos.

Ni hablar, si no es en presencia de mi abogado.

Jean Louise dijo...

No sabía que había un día del comentarista de blogs. Aunque pensándolo bien, hay un día para todo, jajajaja.

Yo empecé comentando en casi todos los blogs que me gustaban. Ahora voy más de "no comentarista", supogo que por pereza, o porque estoy en una fase extraña de mi relación con la blogosfera.

Añadiría otro tipo de comentarista: el que se subestima. Yo era un poco de ese tipo, sobre todo en algunos blogs en los que ves comentarios tan originales o tan detallados que piensas que no puedes aportar nada. Es bueno saber que a la mayoría de los blogueros les gusta que les comenten. Al fin y al cabo, esto de bloguear es un poco narcisista: a todos nos gusta que nos lean y una de las pocas maneras de saber si lo hacen es los comentarios.

¡Me he enrollado un montón!

Walter Kung Fu dijo...

Con este blog, efectivamente, cumplo muchos de esos roles, desde el peloteo más sindrogámico hasta el silencio más comprometido. Tampoco soy un comentarista incisivo para con otros blogs, aunque dejo caer algún comentario en aquellos que suelo visitar cuando entiendo que puedo aportar algo nuevo o siento que tengo algo que decir, aunque sea una chorrada.

Buen post. Me gusta este tipo de entrada que permite escuchar nuevas voces y conocer los pensamientos de los otros. Además, recupero la polémica de resolver en qué reside el éxito de una entrada, si en el número de comentarios suscritos, la calidad o complementariedad de los mismos, el número de visitas, el silencio que provoca, los enlaces externos, ...

d. dijo...

Yo por un lado agradezco que la gente me comente las entradas del blog, pero por otro me entra a menudo una cierta pereza. Al final el bloguero tienede a saber de todo, como el tertuliano, y además escribiendo es fácil pasar por inteligente. De tal manera que no es difícil que la cosa se convierta en una batallita de egos, que deja sensación como de para qué.
Se te ha olvidado, Rfa., el comentarista houdini, que la arma en el post soltando la más gorda y luego se escapa alegando que no se siente "capaz de aguantar más este rol", y se da "por vencido con un discreto mutis por el foro". ;-)

Magapola dijo...

También falta la calificaciaón de los comentaristas desde el punto de vista cuantitativo: el escueto "me gusta" o "genial!", al que deja un ladrillo de dos pases de scroll por lo menos :) ¿tú de cuál eres?

NáN dijo...

Vale, entro al trapo. Este tema ya me preocupó una vez, cuando en un post puse un link a un blog fantástico que estuvo año y medio y no recibió ni un solo comentario (no me acuerdo ya de si porque no los aceptaba o porque era un época poco bloguera todavía). Posiblemente fue descubierto (no por mí, sino por otro bloguero amigo mío) mucho después y nadie le había leído. Fue descubierto cuando ya no estaba.

Para mí, comentar, soy un comentarista frenético, es como conversar. Siempre me ha gustado la conversación y meter lo primero que se me ocurre, así que lo hago también en los blogs. En cambio, no necesito para nada la reciprocidad. En las conversaciones "reales" siempre hay "silenciosos", yo soy de los "charlatanes", no es más que una cuestión de carácter.

Pero sí me gusta pensar que me leen. Y no tengo ningún contador porque no quiero sabes cuántos entran o salen: si lo tuviera, mi neurosis se pondría en marcha y no me interesa.

En el fondo, ese gusto por la "charla virtual" esconde una soledad, que en mi caso no es física: hay un tipo de conversaciones que me faltan y que encuentro en la blogosfera. En un hueco que se rellena. Una increíble cercanía emocional que me resultaría más difícil en persona.

¿El asunto del peloteo? No hay tal: al fin y al cabo, terminas visitando los blogs que te interesan. Solo en casos muy gordos aceptas un enfrentamiento, porque en general si algo no te gusta te callas y no vuelves.

Creo que me dejo mucho, pero ya puedo ser "clavado" con alguna aguja que otra.

Magapola dijo...

Dependiendo del blog, unas veces dejo un comentario al post en concreto y otras me meto en la conversación suscitada. Esto último es lo que más me gusta y lo que sucede en sindrogámico, ¿o qué os parece a vosotros? Por eso, a veces lo que menos importa es el post, porque la conversación ya a ha derivado en otros temas gracias a los comentaristas y, para ello, yusef, e necesario comentar el comentario. Como una conversación.

Rfa. dijo...

Yo soy de comentario largo, lo reconozco. A lo mejor incluso demasiado proclive a escribir ladrillos, como bien sugiere Magapola. Supongo que me incluiría en el grupo de los listillos que siempre tienen algo que aportar. Sindrogámico se creó como una prolongación de las charlas sostenidas en Gmail, por lo que yo siempre lo he concebido como una forma de diálogo. Todas y cada una de las veces que escribo lo hago para que alguien me diga lo que opina, para generar debate. Y cuando no sucede así me da rabia. Además, considero que en el comentario hay siempre un componente de cortesía, de buena educación, de respeto básico.
Respecto a las alusiones de d. a mi espantada del otro día, reconozco que sólo hay un tipo de posts donde no me gusta opinar: aquellos en los que tu opinión te clasifica en un grupo estereotipado. Detesto los posts sobre política y sobre asuntos peliagudos como la tauromaquia o la guerra de sexos. En este tipo de posts es fácil caer en un maniqueismo de cartón piedra. Cuando Magapola escribió sobre las putas, como bien has recordado, tuve la sensación de que me estaba metiendo en un jardín demasiado complicado. Y como supuse que ya había dejado lo suficientemente claro lo que pensaba, me retiré. Lamento que te hayas quedado con ganas de más.

Magapola dijo...

Perdona Rfa., pero yo no hablé "sobre" las putas, fueste tú quien sacó el tema y no sólo de las putas, sino de sus clientes. Yo sólo hablé de un acto que van a hacer las putas de la zona de La Luna. Como sihablas de uan corrida de toros y lo mal que están hoy en día los picadores.

A mí me parece bien desaparecer, los silencios, como dice Nán, son parte de uan conversación y que cualquier tema te puede hartar, y lo que es peor, ¡puedes hartar a los demás si continúas!

En todo caso, estereotipado es este post tuyo sobre "tipos" de comentaristas, ¿no?

n. dijo...

[mode pelota]Me confieso totalmente fan de este tipo de clasificaciones, muy en la línea de la últimamente muy comentada "El Jueves"[/mode pelota] Nada más divertido que debatir y desmontar estereotipos, y es que en general todos entramos en algún conjunto de estereotipos aunque nos creamos únicos.
Volviendo a las generalizaciones, creo que casi todo el mundo bloguero pasa por una fase de desencanto terrible tras el arranque inicial. Hace ya casi 2 años, me dedicaba a dejar comentarios en todas las páginas que me gustaban, esperando algún tipo de respuesta. Ahora me da más igual, y aunque soy consciente de que en muchas ocasiones es un gesto de cortesía, disfruto de todos los blogs que me gustan desde el silencio más absoluto, aprendiendo en vez de participar.

María a rayas dijo...

bueno...yo creo que también está el comentarista que tiene miedo al silencio, el que no puede leer un blog sin dejar un comentario porque se queda con la sensación de que "ay-van-a-pensar-que-no-los-leo" y pone cualquier tontería solo para decir: "aquí-estoy"...

(debo confesar que yo a veces soy de eso...uuuuuuh....mal rollito....)

aunque me gustaría ser parroquiana
pero soy un poco pelota

y como decía alguien por ahí (creo que magapola, pero tras el millón de comentarios cualquiera se pone a confirmar el dato!!!)lo que más me gusta de Sindrogámico son precisamente las discusiones, que casi siempre superan al post en cuestión...

y con esto he demostrado que además de pelota soy de las que deja ladrillo

jijiji
besitos

LAPOR dijo...

por lo que veo he salido mal parada, el nº 17 de los comentarios es sólo para quien es "muy de su blog", seré del tipo de comentarista nunca leído? jaja! El caso es que yo, siempre sincera -no a los peloteos!- suelo dejar un comentario, creo que o dejarlo es como haber estado en casa de alguien y no habérselo dicho, no haberle avisado. besos

NáN dijo...

El XVIII, (¡vaya siglo tan estupendo!). Atención: confesión. Ya que dices que te da rabia que no comentemos, me declaro adicto a Mitte, pero es el blog al que más me cuesta comentar. Es todo demasiado redondo, demasiado perfecto.

Recuerdo una anécdota de Tierno (nunca añado Galván para no desmerecerlo), el Viejo Profesor. Una tarde volvió a su casa en taxi después de la comida con amigos. ¡Qué perfección! Su día normal era trabajar en el Ayuntamiento y luego comer con los amigos de toda la vida, una comida, y bebida, larga, de varias horas, tras la que volvía a su casa a leer. Cogió un taxi para ir a casa. Había llovido. El taxista se detuvo en un sitio en el que, al abrir la puerta, había un charco. Le dijo al taxista: "¿Puede avanzar un par de metros?, el agua del charco está tan tranquila que no quiero turbarla". Creo que, en realidad, no quería mojarse los zapatos.

Por eso comento poco en Mitte. Porque no quiero mojarme los zapatos.

tartarugueta dijo...

hehehe, muy bueno.
una del grupo pelota!! hehehehe

Rfa. dijo...

NàN querido, no te preocupes: yo sé que tú siempre estás ahí. Y, como sabes, soy un gran fan de tus historias. Por otro lado, cada vez tengo más claro que mitte es un ejercicio de solipsismo.

NáN dijo...

Encadenando las cosas, Rfa., en una conversación como Dios manda, respondo desde aquí que esa conversación sobre cómics no tendría sentido si no estuviera el retoño, para que hablarais vosotros y yo aprendiera. Pero a raíz de tu post, la conversación siguió el sábado entre él y yo, cuando vino a casa a ver el partido de fútbol. Me contó que en el blog que tiene Mauro en Público se montó una tarambana por una nimiedad. En contra de lo habitual, Mauro no intervenía, hasta que en el comentario 65 lo hizo para decir: "Todo lo anterior demuestra la validez de la tercera Ley de Parkinson". Todo el mundo, claro, debió recurrir a Google y se enteró de unas leyes magníficas y que la tercera viene a decir que en el tratamiento de un tema, a menos importancia más atención.

Y veo esto relacionado con Mitte, que no me parece un ejercicio de solipsismo, sino algo muy necesario para todos. Aunque a ti te toque ejercer la disciplina de mantenerlo a pesar de la "aparente" escasa atención. Y un poco de disciplina es siempre algo esencial.

Walter Kung Fu dijo...

Rfa. y NáN me tomo la libertad de aclarar los términos:

solipsismo.
(Del lat. solus ipse, uno mismo solo).
1. m. Fil. Forma radical de subjetivismo según la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio yo.

Las tres leyes fundamentales de Parkinson son:

1º. "El trabajo crece hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización".
2º. "Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos".
3º. "El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia".

Magapola dijo...

Puto WKF, eres Dios.

Walter Kung Fu dijo...

Ojalá fuera Dios. ¡Os ibais a enterar todos! Realmente soy un seguidor del Copy&Paste.

NáN dijo...

Anda, anda, menos lobos que como dios ibas a ser una birria y desde la COPE te iban a poner las peras al cuarto.

Lo de seguidor del Copy&Paste me recuerda el viejo chiste de un coche averiado en la carretera. Para otro y el que se baja dice que es mecánico. "Por favor, ayúdeme, le pagaré lo que sea", dice el primer conductor. El mecánico abre el capó, aprieta un tornillo, comprueba que el coche funciona y le pide al otro 5.000 pesetas. "¿5.000 pesetas por apretar un tornillo?". "No, eso lo hice gratis, el dinero es por saber qué tornillo había que apretar".

[modo pelota].

rinconete dijo...

Como el amigo nán siento que soy un charlatán, tanto en los blogs como ahi afuera. Lo extraño es que me he pasado la vida admirando a los silenciosos ya que el silencio tiene mucho prestigio. Pero sigo verborrágico.

Un poco como la portera testigo de Jehová de ¨Mujeres...¨:
¨Ya me gustaría a mi callar, pero es que no puedo...¨

Always Candy dijo...

Hola!... acabo de encontrar el blog buscando, buscando y me ha encantado esta entrada!!!

Con permiso os lo robo, por supuesto indicando el origen.

Un saludo y felicidades por el blog!!!!