miércoles, 28 de noviembre de 2007

Re: Paciencia Medioambiental

Ha vuelto a suceder. El viernes pasado, al llegar a casa a media tarde, con la alegría y el cansancio de la semana laboral finalizada, me encontré con otro corte en un suministro: esta vez no podía ver la tele. Maldita sea, era viernes, estaba sólo en casa y me apetecía tirarme en el sofá para ver la TV sin criterio alguno. Pero me convirtieron en reincidente, pasivo y enfadado. ¿Y cómo se combate todo un fin de semana sin TV? A base de cenas y comidas, cumpleaños, Internet con virus, periódicos, alguna asignatura pendiente (como el cuasitostón de El nacimiento de una nación) y muchos capítulos de la segunda temporada de Perdidos.

Y ahora, con las últimas experiencias acumuladas, ¿debería preocuparme porque se acerca el día de los cortes? ¿Será un complot? ¿Me compro ya la tercera parte de Lost? ¿Le caeré mal a mi casero? De momento, y desde ayer, estoy sin fumar, gracias a otro corte involuntario y cierta pérdida del juicio.

4 comentarios:

Magapola dijo...

Tal vez los cortocircuitos los provoque una chica hartísima de quedarse a trabajar los días de fío y sol.

Rfa. dijo...

¿Has dejado de fumar porque te han cortado la luz? ¿Tienes un mechero marca Iberdrola? Jo, tío, haces que me den ganas de comprarme una camiseta con el texto completo de la ley anti-tabaco por un lado y el del protocolo de Kyoto por el otro.

Walter Kung Fu dijo...

Ja! Evidentemente no he dejado de fumar. Por cuestiones ajenas, me veo obligado a no fumar. Deberías saberlo ya.

Sin luz, sin tele, sin fumar,..., mi vida se está desmoronando.

mikto kuai dijo...

Nada nada Walter, el humano al final se hace a todo, sobre todo si pasa por el aro de "por cojones" o "no queda más remedio". Yo desde que dejé la televisión hace mucho tiempo mi vida ganó en calidad (de hecho, con el poco tiempo que tengo ahora si me pongo a ver la caja no sé cómo haría el resto de las cosas), de momento no quiero dejar de fumar, aunque intercalo precesos de desintoxicación periódicos, para luego volverme a intoxicar, que quede claro, y la luz... la luz... vaya, la luz es que es bastante importante... Ánimo Walter, siempre nos quedarán las centrales nucleares.